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Bola de Navidad:  ladrillo

Casi ningún material de construcción está tan arraigado en nuestra historia cultural como el ladrillo. Hace ya milenios, los seres humanos descubrieron que la arcilla cocida es dimensionalmente estable, resistente a la intemperie y casi indestructible: un invento que sentó las bases de ciudades, catedrales y civilizaciones enteras. Hasta hoy, el ladrillo sigue siendo sinónimo de sencillez, artesanía y una cultura arquitectónica auténtica, ya sea en un loft de estilo industrial, en una urbanización inglesa de casas adosadas o en una fábrica clásica. Sus característicos agujeros, que la hacen más ligera y a la vez más estable, delatan la mirada de un auténtico conocedor de los materiales de construcción. Quien tenga en su entorno a constructores, arquitectos o aficionados al bricolaje sabe que, detrás de este bloque de aspecto discreto, se esconde una gran tradición y unos cimientos sólidos.

La figura tiene la forma de un ladrillo perforado clásico, rectangular y compacto, con tres hendiduras profundas y oscuras en el lado longitudinal. La superficie, de un cálido color marrón rojizo, es texturizada y está realzada con un fino brillo en tonos cobre y bronce.

Talla: medio
Dimensiones (aproximado):
Anchura: 5,0 cm
Altura: 8,5 cm
Profundidad: 3,0 cm
Peso  (aproximado): 51 g
Fijación: Coronet
Método de producción: pintado a mano, soplado a boca
Material: Vidrio
Fabricado en: Polonia